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El papa Francisco aseguró que el amor es "un don entre un hombre y una mujer"

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El pontífice se refirió a los dones entregados por Dios durante su homilía del martes. También publicó un mensaje de Cuaresma sobre el dinero, que “somete a las personas y a todo el mundo e impide la paz”

El papa Francisco dijo este martes durante una homilía que Dios ha dado al hombre varios dones, entre ellos el amor basa en la relación entre un hombre y una mujer además de la Creación, según consigna la agencia ACI.

Las palabras del pontífice se escucharon durante la Misa matutina en la Casa Santa Marta, en la que el líder de Iglesia Católica consideró que "Jesús nos ha dado esa identidad de hijo: hombre y mujer, debemos añadir: hijos".

"Ha dado toda la Creación para cuidarla y llevarla adelante: este es el don. Y finalmente Dios creó al hombre a Su imagen, hombre y mujer los creó", agregó.

El papa Francisco también advirtió que "el Diablo entra por los bolsillos" y enlazó de esta manera con el mensaje publicado el martes y dedicado al tiempo de Cuaresma en el que dijo que el dinero somete a las personas y a todo el mundo e impide la paz.

"En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz", escribió el pontífice en el texto publicado en el período que precede la Semana Santa.

Francisco eligió en esta ocasión la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro que aparece en la Biblia para "entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión".

Explica que la primera invitación que nos hace esta parábola "es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido".

También el relato advierte, explica el papa, que "la codicia es la raíz de todos los males" y "esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos".

"Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación", lamenta el pontífice.

Otro de los problemas del rico en esta parábola, agrega el papa, es el de "no prestar oído a la Palabra de Dios y por tanto a despreciar al prójimo".

Francisco pide entonces a los católicos que la Cuaresma sea "el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo".

Y que dediquen este tiempo a "abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres".

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