23Septiembre2018

pocito

Allanaron casinos y hoteles en la Triple Frontera que estarían vinculados a la organización terrorista Hezbollah

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Formarían parte del Clan Barakat, una red de comerciantes libaneses que mueve hasta 43 mil millones de dólares al año. En los operativos participó la Agencia Federal de Inteligencia

El Clan Barakat está contra las cuerdas. Con esa frase pugilística describen los investigadores los avances que se dieron en las últimas horas con varios procedimientos en simultáneo en el caso que investiga a una organización criminal que está sospechada de diversos ilícitos en la Triple Frontera, todos relacionados con el financiamiento del terrorismo internacional de Hezbollah.

Gracias al trabajo del juzgado de El Dorado, a cargo del magistrado Miguel Ángel Guerrero, al aporte de distintos organismos del Estado y al trabajo conjunto de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y la Gendarmería Nacional, se logró desentrañar un complejo entramado de sociedades sospechadas de lavar dinero para financiar a terroristas, que fueron allanadas.

Entre esas firmas sospechosas se encuentra el Casino Iguazú, ubicado sobre la Ruta Nacional 12, en la provincia de Misiones, una casa de juegos con una característica particular: la mayoría de los apostadores que concurren allí se retiran con cuantiosas sumas de dinero. Cuestiones de azar… O no.

Las sospechas de los investigadores es que este Casino, perteneciente a la sociedad HCI S.A., se había transformado en una pantalla para diversos negocios delictivos de miembros del Clan que ingresaban constantemente a territorio argentino para concurrir a ese lugar. Parte de esas maniobras ya habían sido reveladas por Infobae.

Cuando se analizó la historia societaria de HCI, surgió un dato que llamó la atención de los investigadores. Su alta ante la entonces DGI (hoy AFIP) fue en diciembre de 1993, pocos meses antes del atentado a la AMIA de 1994, que según las imputaciones de la Justicia argentina fue perpetrado por Hezbollah.

El grupo HCI posee otros "emprendimientos" de juegos de azar, como Casino Café Central, Iguazú Grand Resort Spa y Casino, Casino Wanda, Cataratas Poker Tour y Grand Casino, todos en la misma zona. Además tiene registradas empresas dedicadas a la hotelería –otro rubro que suele utilizarse para lavar dinero–, como por ejemplo el Panoramic Grand Hotel.

Entre los miembros visibles del "holding" empresario aparecen James Shasha –director titular– y su hija, Leslie Joy Shasha, como directora suplente.

James Shasha es un empresario que nació en Irak, posee nacionalidad norteamericana y actualmente se cree que vive en la Argentina junto a parte de su familia. Su apellido aparece relacionado a otras compañías del rubro textil con negocios dentro y fuera del país.

Una de esas compañías es AFDOT S.A, constituida en el paraíso fiscal de Panamá. Asimismo, actualmente la familia Shasha tendría participación en las empresas BONDED INC y NUCLEUS DEVELOPMENT HOLDING SA., ambas también con sede en Panamá.

En el año 2002, James Shasha habría adquirido las acciones del Iguazú Grand Hotel & Resort a través de una cesión de acciones por parte de la compañía OGDEN de los Estados Unidos, a la firma LSZHE DEVELOPMENT INC. de Panamá, asociado a Shasha.

OGDEN venía efectuando la explotación económica tanto del casino como del hotel. Pero luego de dicho traspaso, el paquete accionario de HCI SA pasó a componerse de la siguiente manera: Brian Jerome Bauer ostentaba el 94,99% de las acciones y Leslie Shasha, hija de James, el 5,01%.

Los investigadores consideran además que Bauer actuaría como fiduciario del Trust conocido como "Serafine". Bajo dicha figura, que habría sido constituida de acuerdo a la Ley de los Estados Unidos, y atento al rol de administración que ejercen los fiduciarios, se infiere que los socios de dicho Trust serían los reales beneficiarios finales del 94,99% de HCI SA y que en fecha posterior a la transferencia de acciones a LSZHE DEVELOPMENT INC., "Serafine Trust" habría adquirido la participación de la sociedad argentina.

Sin embargo, hay un impedimento difícil de desanudar por ahora. La figura del fideicomiso extranjero no les permite conocer a las autoridades judiciales argentinas los beneficiarios finales de la red comercial.

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Emi len

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